Es una de las preocupaciones más complejas del motero, ya que puede no ser fácil de detectar y, sobre todo, porque no implica solo a la misma, saber cuándo nuestra moto nos está pidiendo que le cambiemos la cadena. Llegado ese momento, no solo tendremos que cambiar la cadena de la moto, sino todo el sistema de transmisión, formado por tres elementos: la cadena en sí, el piñón de ataque -en el motor- y la corona -adosada a la rueda trasera-. 

Ya que es difícil detectar cuándo es el momento de anticiparse a los problemas para cambiar la cadena -o sistema de transmisión-, sobre todo si no somos expertos, es mejor considerar parámetros más fáciles de medir como el número de kilómetros recorridos. Esto es debido a que los síntomas de desgaste son difícilmente apreciables, especialmente si no estamos muy pendientes del mantenimiento, y también de cuál sea nuestro kit de transmisión. 

Esto último es más determinante de lo que parece, ya que varía mucho el efecto en número de kilómetros recorridos para la cadena según la calidad de la misma, principalmente por los materiales de que esté formada y que afectarán directamente al rendimiento y duración del kit de transmisión antes de que se convierta en necesario el cambio. 

Este cambio llegará antes si tu forma de conducción es, digamos, más exhibicionista o vehemente. Si nos gusta acelerar rápido, aguantar para reducir hasta el último momento y hacer algún que otro 'caballito', la cadena va a sufrir mucho más que si nuestra conducción es más académica, donde la prudencia le permite una vida sin sufrimiento al motor y, por consecuencia, sin desgaste para la cadena. De igual forma, será más exigente para la misma conducir sobre terrenos degradados, barro o polvo, que si la moto la usamos sin salirnos de carretera o autovía.

 

Mantenimiento y síntomas 

Cuidar de nuestra moto, por lo general, nos permite prevenir en lugar de curar. Si nos preocupamos de que la cadena esté siempre tensa, limpia y engrasada, no nos vamos a tener que preocupar por cuándo nos puede fallar, puesto que la cuidamos y supervisamos de manera constante, como puede ser cada dos semanas, por ejemplo. 

Esto no quiere decir que nos vaya a durar en perfecto estado eternamente, ni mucho menos, pero sabremos a su debido momento cuándo los tensores están pidiéndonos pasar a mejor vida. Ahí sabremos que lo mejor es cambiar el kit de transmisión, como hemos visto antes, al completo. 

Pero si no estamos muy pendiente de este mantenimiento, también nos llegarán señales en plena conducción cuando la cadena dé algún que otro tirón porque se está saltando algún diente. Lo mejor es actuar con celeridad, pues no queremos llegar el extremo de que nos falle el piñón de ataque, que solo llegará si hemos hecho caso omiso de las señales de desgaste que nuestro kit de transmisión nos ha ido enviando. 

Si se hacen palpables estos síntomas lo más normal es que puedas apreciar cómo la cadena empieza a quedar colgandera, con demasiada holgura fruto de la falta de tensión. Lo más normal es que sea una señal de que todo lo que podía hacer por ti ya ha terminado, y necesites cambiar el kit de transmisión siempre al completo, pues hacerlo fallo a fallo es solo alargar un problema que de esta forma jamás se podrá atajar como es debido.