¡Vacaciones! Seguro que después de todo lo que estamos pasando este 2020 las vas a coger con más ganas que nunca. Todo el tiempo de ocio, conciliación y diversión que nos fue privado durante el confinamiento por la Covid-19, y más tarde con las limitaciones propias de la desescalada de la pandemia, parece que lo estamos recuperando poco a poco. Queremos recuperar el tiempo perdido y en lo más alto de nuestra lista de deseos seguro que se encuentra un viaje a algún destino que toda aquella desazón nos grabó a fuego en la memoria: descubrir un nuevo lugar, volver a donde siempre has veraneado, ir de pueblo en pueblo… Las opciones son muy diversas, pero, seguro que, si la moto es tu pasión, en la lista del medio de transporte no había espacio para nadie más. Y, como toda pasión, hay que cuidarla. Así que atento, que vamos a repasar todo lo que debes revisar de tu moto antes de empezar tu viaje para que no te encuentres con ningún imprevisto en la carretera durante estas vacaciones. 

Hay asuntos que debes tener totalmente controlados independientemente de que te quieras recorrer toda la costa del Levante o que vayas a coger la moto para ir a tu lugar de trabajo, como es, por ejemplo, tener toda la documentación en regla. Sin embargo, en este artículo vamos a centrarnos más en los aspectos técnicos, por lo que vamos allá con neumáticos, luces, frenos y pastillas, líquidos (aceite y refrigerante), cadena y kit de transmisión, batería y suspensión.

 

Neumáticos 

Cuando motero y moto nos fundimos en uno, son lo único que nos une físicamente al asfalto, por lo que nuestra seguridad depende en gran medida de su buen estado. Así, nos interesa comprobar su agarre, que sabrás que es óptimo si el dibujo de la goma es nítido y no muestra grietas ni deformidades. Asegúrate de que su presión es la correcta y no olvides que conviene revisarlos periódicamente.

 

Luces 

Recuerda que no son solamente para ver, sino también para ser visto, que es igual de importante. Debes comprobar que todas las luces de tu moto se encuentran en buen estado y se encienden: delanteras, traseras, intermitentes, de emergencia… todas. Incluimos también las de la placa y el tablero. Aunque todo esté correcto, te recomendamos llevar contigo luces de repuesto.

 

Frenos y pastillas 

No te olives de revisar tus frenos de cuando en cuando, pero más especialmente si vas a emprender un largo viaje. Comprueba el nivel de desgaste de las pastillas, tanto delanteras como traseras, y que la presión de los frenos es óptima. ¿Cómo saberlo? Lo será si no se mueven en vacío, si maletas y pedal trasero no titubean o hacen burbujas… cualquier anomalía. Igual de importante que seguros y tornillos de las pinzas estén bien posicionados.

 

Aceite y anticongelante 

Con el motor de tu moto en caliente (en frío es fácil que presente niveles erróneos dada la densidad del aceite), y con el manual de mantenimiento a mano, es momento de comprobar el nivel de aceite. Coloca tu moto en vertical y de esta manera podrás averiguar si presenta fugas o manchas. Considera que el aceite de motor limpia, inhibe la corrosión, mejora el sellado y reduce la temperatura. 

A diferencia del aceite, el líquido anticongelante o refrigerante ha de revisarse en frío. Utiliza siempre el recomendado por el fabricante para evitar la acumulación de sarro, y recuerda que, si el nivel es menor al indicado, es mejor no remover la tapa de presión del radiador para añadir el anticongelante que falta.

 

Cadena y kit de transmisión 

Es el elemento de tu moto que más revisión requiere, como ya te contamos en nuestro último post, al que recomendamos acudir para saber todo lo que necesitas sobre la cadena, así como de todo el kit de transmisión, que en ocasiones son utilizados como sinónimos. 

Eso sí, ten en cuenta que si tu viaje es muy largo (o no lo es, pero sí sumando ida y vuelta, o hace tiempo de tu última revisión), la cadena debe lubricarse cada 500 kilómetros.

 

Batería 

Si usas la moto muy a menudo probablemente no te haga falta detenerte demasiado en tu batería, puesto que si ofrece síntomas de flaqueza ya lo habrías notado, pero sí si no la empleas con demasiada asiduidad. Es algo así como el corazón de la moto, lo que le da vida, por lo que si está llegando a su final es mejor que la cambies por una nueva antes de irte de vacaciones, puesto que no deseas que te falle en mitad de la nada y muy lejos de casa.

 

Suspensión 

La suspensión nos lleva al primer punto en el que hablábamos de los neumáticos como tu contacto directo con la carretera. El buen anclaje de los tornillos de las suspensiones resulta vital, para que así los neumáticos efectivamente se mantengan en contacto con la carretera y sean capaces de absorber baches, resistir resaltos, terrenos irregulares, etc. 

¿Todo listo, motero? ¡Rebesa te desea unas felices vacaciones!